Nunca vio la luz, no sintió el calor, no sufrió el dolor. No vivió el morir, muy grande la cruz, muy chico el honor enana actitud de vivir mejor. Si encontras algo más fino que el filo de tu silencio, sólo entonces te amaré. Yo sólo quería unos mimos, un suspiro de tu ombligo; una sopa con sabor. 
Eras un rompecabezas, eras puro rock and roll. 
Aunque a veces digo basta en las noches de subasta me la juego hasta ganar. Siempre cinco para el peso; siempre abrazo, nunca un beso, y ahora ni torta ni pan. Ni este amor que nunca vio la luz....
Sólo me quedan recuerdos de ese sueño momentáneo, viejos tiempos de adicción. A planteos poco cuerdos al placer del desengaño, a la dulce confusión. 
Me pensaba que era el ciego, me pensaba que era el pueblo que era el tuerto y que era el rey. De este amor que nunca vio la luz.

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